Otro tipo de vacaciones

Tipos de vacaciones:

  • Hotel cerca de la playa en una isla donde no se oye nada de español, con una pulserita que engorda y rutina diaria (comer, dormir, tomar el sol).
  • Hotel cerca de la playa en un lugar donde únicamente se habla español, con una pulserita que engorda y rutina diaria (comer, dormir, tomar el sol).
  • Apartamento en cualquiera de los dos lugares antes mencionados.
  • Viaje cultural por Europa. Resultado: pies destrozados y moreno de albañil.
  • Crucero por el Mediterráneo. Sin experiencia.
  • Al pueblo. Si tienes pueblo, claro.

Mis vacaciones:

En mi ciudad, donde vivo y trabajo durante todo el año. Una ciudad que en agosto parece desierta, aunque de unos años aquí la cosa está cambiando.

Aburrida. Pero bueno, es lo que llevamos pidiendo todo el año: poder aburrirnos un poco de vez en cuando. Pero, siempre hay cosas que hacer…

Cosas que hacer: trabajo. Al final, acabo trabajando. Buscando recursos, ideas, blogs de otros profesores, Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest… lo tengo todo lleno de trabajo. Poco sitio para otra cosa.

Otra cosa que hacer: leer. Durante el año leo, y mucho. Pero el tema siempre es el mismo. En agosto hay un poco más de espacio para otro tipo de lectura y la lista es muy larga. La he estado haciendo durante todo el año y creo que no me va a dar tiempo…

Más cosas que hacer: ver la tele. No way!!! Siguiente, por favor.

Ver películas. Esto ya está mejor. Ver pelis nuevas y ver pelis que he visto veinte veces.

Estudiar. Cursos, cursos y más cursos. Me apunto a todos los MOOCs que me interesan. ¿Los acabo? Algunos sí y otros, no. Todo depende de las fechas del curso. El próximo 17 de agosto empiezo Emerging Trends & Technologies in the Virtual K-12 Classroom, en Coursera; y en octubre, un curso de ELE. Por el momento, mi parte del cerebro dedicada al estudio está ocupada hasta Navidad.

Y la última cosa para hacer en vacaciones: hacer un poco el tonto. Que me encanta.

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Lecciones

A veces los niños nos sorprenden, ¡y para bien!

Esta carta de un alumno de 9 años a su profesor gay es un buen ejemplo de ello. Ellos tienen muchísimos menos prejuicios que nosotros “los adultos maduros” y tienen tanto que enseñarnos…

Aunque siempre se ha dicho que los niños son crueles, la verdad es que lo que en realidad es sinceros. Y, además, su empatía y comprensión sobrepasa en mucho a nuestra forma de relacionarnos con los demás.

Ese miedo que tienen los padres al qué dirán por las gafas de su hijo, por el parche en el ojo, por un aparato bucal… por tantas cosas. Esos miedos son nuestros, de los adultos, no de los niños. Nosotros se los “transferimos” a ellos. No están en su naturaleza, están en nuestra mentalidad.

Quizás deberíamos volver a sentirnos niños de nuevo y mirar a los demás con los ojos de los más pequeños: sin prejuicios, con sinceridad, confiando en que el ser humano es bueno por naturaleza y que es la sociedad la que nos hace viles, egoístas y desconfiados.

Enriqueciendo…

Ahora nos toca enriquecer el proyecto con artefactos y herramientas.

En primer lugar, he realizado una presentación en Prezi incluyendo las imágenes correspondientes a las fases del proyecto: diseño, desarrollo y difusión (hacer clic en el enlace).

Mis imágenes para el proyecto

En segundo lugar, he revisado y actualizado el prototipo de mi proyecto:

TÍTULO: Would you like some lemonade?

PERFIL DE LOS PARTICIPANTES: niños de 9-10 años (4º de Primaria), profesores, familiares, amigos, vecinos…

TEMPORALIZACIÓN: Un trimestre.

Se utilizarán parte de las horas lectivas para trabajar diferentes estrategias sencillas de comunicación para conversar en un ambiente distendido, ofrecimientos, técnicas simples de “persuasión” (para vender) y expresiones de cortesía.

Además, durante todo el trimestre recopilaremos diferentes objetos (juguetes, libros, decoración…) que tengamos en casa y que ya no usemos, y aprenderemos a hacer una buena limonada fresca.

PRODUCTO FINAL: Organizar un típico “mercadillo” a la americana, vendiendo los objetos recogidos y la limonada preparada por los alumnos. Durante la actividad, se pretende que tanto los alumnos como los asistentes utilicen la lengua inglesa como vía de comunicación, pudiendo comprobar así el uso de las expresiones y capacidades obtenidas durante el trimestre.

RELACIÓN CON EL CURRÍCULO:

Capacidad comunicativa en lengua extranjera: Participar de manera simple y comprensible en conversaciones breves en ambientes cotidianos. Interactuar de manera muy básica, utilizando técnicas muy simples, lingüísticas o no verbales (gestos, contacto físico) para iniciar, mantener o concluir una breve conversación.

Hasta aquí, ningún cambio de momento. Es a partir de la descripción de las fases del proyecto cuando he comenzado a incluir diferentes cosas.

Además de dividir el proyecto en las 3 fases (diseño, desarrollo y difusión), he ido incluyendo las herramientas digitales que utilizaremos.

FASE DE DISEÑO:

Durante esta fase, se propuso esta actividad como proyecto para el último trimestre del curso. Así, se informó a los alumnos y a las familias sobre cómo iba a llevarse a cabo y qué necesitábamos para hacerlo.

Los alumnos comenzaron a buscar cosas en casa para poder vender en el mercadillo: libros o cuentos viejos, juguetes que ya no utilizaban… También se propuso que ellos mismos podían hacer otras cosas, como las pulseras de goma que están tan de moda ahora.

FASE DE DESARROLLO:

Esta fase se centra fundamentalmente en la parte “lingüística” del proyecto, diferenciada en 3 subfases:

  • Subfase 1: Durante las primeras cuatro semanas del trimestre, los alumnos aprenderán a comunicarse en inglés en un ambiente distendido pero siempre con cortesía.
  • Subfase 2: Durante el segundo mes, se trabajarán diferentes expresiones de ofrecimiento.
  • Subfase 3: Durante el último mes del trimestre, se trabajará algunas técnicas sencillas de “persuasión”. También aprenderemos a hacer limonada casera.

Además, utilizando herramientas como Glogster o Smore, se crean pósters para poder dar a conocer el mercadillo y empezar a captar clientes. También se realiza una campaña en redes sociales: Facebook, Twitter, WhatsApp…

Al final de este fase llega el ansiado mercadillo, donde los alumnos tratarán de vender los objetos que han recopilado o creado y la limonada que han aprendido a hacer.

FASE DE DIFUSIÓN:

Crearemos un blog en WordPress o Blogger para contar nuestra experiencia e incluiremos un enlace a nuestro álbum de fotos en Flickr.

Asimismo, también he incluido los instrumentos de socialización rica indicados en actividades anteriores:

APRENDIZAJE COOPERATIVO:

  • Interacción e interdependencia: La relación y comunicación entre los alumnos debe ser fluida, ya que tienen como misión: la venta.
  • Responsabilidad individual: Cada alumno tiene el objetivo de recopilar cosas o hacer él mismo esas cosas para la venta.
  • Destrezas interpersonales y sociales: Se trata de un proyecto abierto al entorno; la forma de relacionarse con los demás tiene mucha importancia.

MOVIMIENTO DE SALIDA:

Tratamos de ofrecer un pequeño punto de partida para el futuro emprendimiento de nuestros alumnos.

  • Pequeño, porque son alumnos de 4º de Primaria.
  • Emprendimiento, porque tienen que llevar a cabo un negocio: la venta.

MOVIMIENTO DE ENTRADA:

Con el mercadillo “a la americana” se abre la puerta a la participación del entorno de la escuela (familias, vecinos, amigos…), haciendo del aula un espacio más plural.

Y, finalmente, los requisitos materiales y humanos:

REQUISITOS MATERIALES:

  • Material necesario para la presentación de los objetos a la venta y para el “stand” de limonada.
  • Carteles para promocionar el mercadillo y para indicar los precios de los objetos a vender.
  • Botellas y vasos para la venta de la limonada.

REQUISITOS HUMANOS:

  • Alumnos y profesores implicados en el proyecto.
  • Familiares, amigos, vecinos… Todos los que quieran participar.

Y, para finalizar, explicar un poco el papel que juegan mis súper-socias:

Elena Remón nos va a dar ese “plus” de experiencia tan útil y nos va a aportar sus ideas, opiniones y observaciones. El proyecto está ya en marcha y Noemí González (socia externa y compañera de fatigas) y yo estamos inmersas en él, ahora que ya se han acabado las vacaciones…

Esta primera experiencia con el proyecto nos va a servir para descubrir los puntos más débiles para el futuro, viendo qué funciona, qué no funciona, que habría que añadir y qué habría que eliminar.

Al fin y al cabo, un proyecto no termina hasta el análisis final de los resultados, ¿no creéis?

 

 

 

 

Reflexión sobre el papel de las TIC

Tras unas pequeñas vacaciones mentales, comenzamos la cuarta semana del curso reflexionando sobre las TIC en el aula.

La autoevaluación siempre es una fórmula mágica para hacernos pensar, ¿verdad? Utilizando la rúbrica facilitada en el curso, aquí van mis resultados:

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La verdad es que, lo que se dice conocer, conozco muchas herramientas digitales y trato de utilizarlas en mis clases. Aún así, sé que no saco todo el provecho que podría de ellas. En muchos casos, se trata de falta de recursos materiales, desgraciadamente.

Pensando en lo que más utilizo, me viene a la mente lo visual: presentaciones, vídeos, carteles… Y las redes sociales para comunicarme con ellos (en mi caso, Edmodo).

Por supuesto, tengo cuenta en casi todas las herramientas de curación de contenidos, diferentes redes sociales, editores de vídeo y audio, herramientas de presentación… También participo (menos activamente de lo que debería) en grupos para compartir recursos y experiencias.

Estoy convencida de que el uso de las TIC es una manera eficaz de acercarnos más a nuestros alumnos y de llamar su atención. Pero, en algunos casos, nos falta la infraestructura adecuada no solo en clase, sino también en casa.

Y aquí me gustaría hacer una reflexión que me parece muy importante: ¿Son realmente nuestros alumnos “nativos digitales”?

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By Cristóbal Cobo Romaní posted to Flickr

En muchas ocasiones, damos por sentado que es así, que nuestros estudiantes son usuarios expertos de las nuevas tecnologías. De todas formas, si las utilizamos en el aula, a veces nos damos cuenta de que muchos de ellos no saben utilizarlas de forma apropiada, a pesar de haber nacido en la llamada “era digital”.

Sí, por supuesto juegan de forma digital o virtual, tienen conversaciones utilizando Internet, pero ¿saben de verdad cómo sacar el máximo provecho? Y, lo que nos atañe a nosotros, ¿las utilizan para aprender?

Por esto, a la hora de introducir una herramienta digital en el aula, tenemos que asegurarnos de que los alumnos van a poder utilizarla sin problemas. Porque, a veces, menos es más.

¿Una propuesta colectiva de formación? Las redes sociales.

Son un pozo infinitivo de recursos y experiencias, además de una forma de compartir. En casi todas las redes socialees hay grupos para compartir ideas: Facebook, Twitter, Edmodo, Tiching… En mi opinión, son herramientas fáciles de usar y con muchísimas posibilidades.

 

Presentando a mis socios

En plena vorágine vacacional y pre-festiva aquí en Vitoria, os presento a mis socios (en este caso, socias):

Elena Remón

Captura de pantalla 2014-04-26 a la(s) 16.24.02Profe de inglés, como yo. Nos hemos “asociado” mutuamente, ya que tenemos intereses similares: esa intención de “innovar” un poquito en el aula de inglés por medio de juegos, TIC y mucha diversión. Y no solo eso, a las dos nos encanta la montaña…

Noemi González (socio externo)

Compañera de trabajo y de fatigas con la que también comparto inquietudes y las ganas de que los alumnos se interesen cada vez más por aprender. Ella conoce muy bien el proyecto porque estamos juntas en él.

¿Cómo vamos a dividirnos las tareas? Bueno, es muy sencillo. El proyecto está definido desde hace un tiempo y, de hecho, estamos poniéndolo en práctica por primera vez en el centro. Por esto, creo que la ayuda de Elena aportando su visión e incluso aplicándolo en su entorno va a ser clave.

Por nuestra parte (Noemí y una servidora) estamos en ello ya. Hemos hecho la presentación del proyecto a los alumnos, que ya han comenzado a recopilar objetos para ponerlos a la venta.

A primeros de mayo, con la “vuelta al cole”, comenzaremos con la parte lingüística del proyecto; y a finales de mes, haremos la lección más nutritiva: la limonada.

Y claro, yo también me he asociado a proyectos de compañeros: Elena Remón y Ingrid Gallardo.

Ingrid ha creado un proyecto que tiene muchas similitudes con el mío y, tal como ella ha sugerido, voy a replicarlo para compartir los resultados con los que nos hemos encontrado.

El proyecto de Elena me gustó mucho porque yo trabajé de guía en mi propia ciudad y me parece muy interesante. A veces nos centramos demasiado en el extranjero sin conocer lo que tenemos a la vuelta de la esquina…

Desde aquí os invito a todos a que repaséis los proyectos de los compañeros. ¡Hay muchos y muy geniales! Y, por supuesto, si alguien más se quiere unir al mío, no tiene más que decirlo…

¡Ah! Y no dudéis en comentar en el blog también.